El Club y Biblioteca Ramón Santamarina nació el 20 de diciembre de 1913, en el barrio de la estación de Tandil, bajo el nombre de Club Atlético Independencia. Un grupo de jóvenes decidió organizar la pasión por el fútbol bajo una misma camiseta y, a los pocos meses, una donación de la familia Santamarina cambió para siempre el rumbo de la institución. En agradecimiento, el club tomó el nombre de Ramón Santamarina y comenzó a consolidarse como una referencia deportiva y social de la ciudad.
Desde sus primeros años fue protagonista de la Liga Tandilense, de la que es fundador y máximo campeón. En las décadas del veinte y del treinta llegaron los primeros títulos y tricampeonatos, mientras que entre los años cincuenta y sesenta el Aurinegro se transformó en una verdadera potencia local, con campañas memorables y una hegemonía pocas veces vista en la región.
La proyección nacional se dio con los viejos Torneos Regionales y tuvo su punto más alto en el Campeonato Nacional de 1985, cuando Santamarina representó a Tandil en la Primera División y se midió con clubes históricos como Independiente y Platense. Aquella participación dejó una marca profunda en la memoria del hincha y consolidó el apodo de Gigante de las Sierras.
A fines de los noventa llegó el momento más difícil. Una rifa mal administrada y una cadena de juicios derivaron en la quiebra, el remate de la sede, del estadio y de la Quinta Belén, e incluso en la pérdida del nombre original. El club debió competir como Unión Obrera Metalúrgica y luego como Club Social y Deportivo Santamarina. Con trabajo dirigencial y el empuje de socios e hinchas, la institución se reorganizó, volvió a los torneos del Consejo Federal, recuperó protagonismo deportivo y, en 2010, logró restituir oficialmente su nombre histórico.
En el plano futbolístico, el Aurinegro fue campeón del Torneo Argentino B en la temporada 2005–2006 y del Torneo Argentino A en 2013–2014, lo que le permitió jugar ocho temporadas consecutivas en la Primera B Nacional entre 2014 y 2022. Hoy compite en el Torneo Federal A y mantiene su presencia en la Liga Tandilense, con la misma vocación formativa y competitiva que lo acompaña desde hace más de cien años.
Antes de la quiebra, Santamarina contaba con un patrimonio envidiable para un club del interior. El campo de deportes principal, con el estadio Francisco Fiego, estaba ubicado entre las calles Belgrano, Roca, Pinto y 11 de Septiembre. Tenía cancha de fútbol, pista de atletismo, pileta de natación y una tribuna de cemento techada con iluminación artificial, que lo convirtió en uno de los escenarios más modernos de la provincia. A ello se sumaba una imponente sede social sobre la calle Yrigoyen, con gimnasio cubierto, canchas de bochas, biblioteca, salón de fiestas, cine teatro y distintos espacios culturales. La Quinta Belén, en la zona del cerro El Centinela, funcionaba como lugar de recreación y camping para las familias del club.
Tras la quiebra y el remate de esos bienes, la institución debió reconstruirse desde cero. En la actualidad, el primer equipo y las divisiones formativas hacen de local en el Estadio Municipal General San Martín, con capacidad cercana a los ocho mil setecientos espectadores. Los entrenamientos se realizan en un predio alquilado al Hipódromo de Tandil, donde se acondicionaron canchas y espacios de trabajo. Además, el club gestiona un predio en la zona del Parque Ecológico Sans Souci, destinado a convertirse en su futuro campo de deportes propio, con canchas, vestuarios y áreas de entrenamiento específicas. Ese proyecto apunta a recuperar, de manera moderna, el concepto integral de infraestructura que alguna vez distinguió a Santamarina.
La gente de Santamarina es uno de los grandes pilares de la historia del club. En Tandil se lo reconoce como el equipo con mayor convocatoria y como un verdadero símbolo de pertenencia barrial y ciudadana. Generaciones enteras crecieron viendo al Aurinegro en la Liga Tandilense, en los viejos Regionales, en el Nacional ochenta y cinco y, más recientemente, en la Primera B Nacional, siempre acompañados por una hinchada que hace sentir su presencia en cada tribuna.
En la década del sesenta nació La Barra del Bombo y el Muñeco, un grupo de hinchas que marcó una época en la ciudad. Con sus instrumentos, banderas y ritmo, acompañaron a Santamarina y también a la selección de Tandil en los campeonatos argentinos de ligas, hasta convertirse en parte inseparable del folklore local. Hoy, aquellas viejas historias conviven con una nueva generación de hinchas que sigue al equipo en los torneos federales y en los clásicos frente a Ferrocarril Sud, manteniendo viva la identidad del Gigante de las Sierras.
Como en muchos clubes del país, hubo episodios aislados de violencia que dejaron aprendizajes importantes. La institución trabaja junto a las autoridades y a las familias para preservar un ambiente cada vez más seguro y familiar, donde niñas, niños, socios e hinchas puedan disfrutar del fútbol y de las demás actividades sociales con tranquilidad y orgullo.
Los colores de Santamarina son el amarillo y el negro, elegidos en homenaje al llamado tren carbonero y al histórico Peñarol de Uruguay. La camiseta titular presenta bastones verticales aurinegros, acompañados por pantalón y medias oscuras, imagen que identifica al club desde sus primeros años en la Liga Tandilense y que hoy es sinónimo directo del Aurinegro en todo el país.
El escudo lleva la sigla CyBRS, que corresponde a Club y Biblioteca Ramón Santamarina, integrada en una gran letra S con franjas negras y amarillas. Sobre ese diseño se suman símbolos olímpicos como los anillos y la antorcha, que representan el ideal deportivo y educativo de la institución. Tras el huracán que destruyó la antigua sede en 1946, el club adoptó además al ave Fénix como emblema de renacimiento y resiliencia, motivo que suele aparecer en la iconografía y en la memoria afectiva de la hinchada.
A lo largo de los años se utilizaron distintos modelos alternativos, con camisetas completamente amarillas, blancas con detalles en negro y amarillo o combinaciones especiales para aniversarios y torneos nacionales. En todos los casos, el objetivo fue mantener la esencia aurinegra y reforzar la identidad de Santamarina como el Gigante de las Sierras.
El nombre completo de la institución es Club y Biblioteca Ramón Santamarina. Tiene su sede en la ciudad de Tandil, en el interior de la provincia de Buenos Aires, y fue fundada el 20 de diciembre de 1913. Sus colores son el amarillo y el negro y sus apodos más difundidos son Aurinegro y Gigante de las Sierras. Participa de la Liga Tandilense de Fútbol, de la Unión Regional Deportiva y de los torneos organizados por el Consejo Federal de la AFA, actualmente en el Torneo Federal A.
Por su historia, su biblioteca, sus actividades deportivas y sociales y su presencia constante en la vida de la ciudad, Santamarina es considerado uno de los clubes más importantes del sudeste bonaerense. A lo largo de más de un siglo, fue escenario de deporte formativo, espectáculos culturales, encuentros comunitarios y grandes campañas futbolísticas que lo posicionaron como un referente del interior del país.
En el ámbito local, Santamarina es el máximo campeón de la Liga Tandilense de Fútbol y de la Unión Regional Deportiva, con más de treinta títulos oficiales que incluyen tricampeonatos, rachas de conquistas consecutivas y equipos recordados por mantener su arco invicto durante campañas completas. Esa supremacía en la competencia tandilense acompañó el crecimiento del club y sostuvo su prestigio a lo largo de las décadas.
En el plano nacional, la institución suma un título en el viejo Torneo Regional, el campeonato del Torneo Argentino B que le dio el ascenso al Argentino A a mediados de la década de dos mil y, sobre todo, el Torneo Argentino A conquistado en la temporada 2013–2014, que significó el salto histórico a la Primera B Nacional. Allí se mantuvo durante ocho temporadas consecutivas, enfrentando a grandes clubes del país y consolidando el nombre de Santamarina en el mapa del fútbol profesional. También tuvo actuaciones destacadas en la Copa Argentina, con participaciones recordadas frente a Boca Juniors y otros equipos de la máxima categoría.
A lo largo de su historia, Santamarina fue la casa de futbolistas que marcaron una época en Tandil y dejaron huella en el fútbol argentino. De los viejos campeones de la Liga Tandilense, pasando por los protagonistas del Nacional ochenta y cinco y llegando a las generaciones que lograron los ascensos en los torneos del interior, el club puede mostrar una larga nómina de jugadores identificados con la camiseta aurinegra.
Nombres como José Ducca, los hermanos Armendáriz, Julio y Rodolfo Erviti, Martín Michel, Román Strada y tantos otros forman parte de un linaje que combina talento, sacrificio y sentido de pertenencia. Muchos surgieron de las divisiones formativas del club y otros llegaron en etapas decisivas para aportar experiencia y jerarquía, pero todos contribuyeron a construir la identidad competitiva del equipo. Hoy, Santamarina sigue apostando a sus inferiores y a la formación integral de futbolistas, convencido de que el futuro del Gigante de las Sierras se sostiene en el trabajo cotidiano con las nuevas camadas.